Por Pompidio
El sirio Jihad Ahmad Deyab resulta a esta altura un dolor de cabeza para el gobierno uruguayo. Se había fugado para Brasil, de ahí llegó a Marruecos, otra vez lo mandaron para el Uruguay. No deja de ser una historia triste la del ex prisionero de Guantánamo que reside en Uruguay desde diciembre de 2014.
La idea que tiene Dijab, así lo expresa permanentemente, es reunirse con su familia en Turquía. Y si es así, cuesta comprender el por qué la comunidad internacional no le permite solucionar ese tema
Deyab llevó adelante el año pasado una huelga de hambre por más de 60 días en reclamo de ser trasladado a un país musulmán donde pudiera reencontrarse con su familia.
Pese a las gestiones realizadas por el Gobierno uruguayo, hasta la fecha esa posibilidad no se ha materializado.
En junio de 2016, el sirio viajó a Brasil y desde allí a Venezuela, donde permaneció detenido un mes hasta ser deportado a Uruguay.
Más tarde hizo sucesivos intentos de dejar Uruguay, pero sin éxito, primero viajó hasta Johannesburgo, desde donde fue retornado y en marzo de este año quiso partir con un pasaje a Rusia, aunque no logró salir del aeropuerto.
Deyab, que utiliza muletas para caminar y tiene problemas crónicos de salud, no ha visto a su familia por más de 15 años, desde que fue detenido en Pakistán en 2002 y trasladado a Guantánamo, la prisión militar estadounidense para sospechosos de terrorismo.
Solo pudo reencontrarse este año con su hija mayor, quien lo visitó durante 15 días en su casa de Montevideo gracias a un operativo del Comité Internacional de la Cruz Roja.
El hombre de 46 años es un disidente del Gobierno sirio, pero durante su larga permanencia en Guantánamo no fue acusado formalmente de ningún delito.
Deyab se hizo conocido por ser uno de los más persistentes huelguistas de hambre en Guantánamo y por denunciar en los tribunales estadounidenses el método de alimentación forzosa al que fue sometido cientos de veces como una práctica equivalente a la tortura. .
Diyad afirmó que nunca perteneció a Al Qaeda, pero que después de haber pasado 13 años encarcelado, apoya el accionar del grupo terrorista.
Si bien el Departamento de Estado norteamericano señaló que Diyab fue capturado por ser sospechoso de pertenece a Al Qaeda, el sirio lo negó. En entrevista con el semanario Búsqueda, el exprisionero aseguró que lo detuvieron por ser musulmán y vivir en Pakistán. “Que presenten la prueba de que pertenecía a Al Qaeda porque hasta ahora no presentaron nada”, manifestó.
