¿Feminicidios o pura violencia?

Por Eme Eme

Primero una aclaración: femicidio o feminicidio

Femicidio:  Se denominan  los asesinatos de mujeres considerándolos como homicidio, sin destacar las relaciones de género, ni las acciones u omisiones del Estado.

Es decir, son los asesinatos contra niñas y mujeres que se sustentan en violencias que acaecen en la comunidad y que no van dirigidas a las mujeres por ser mujeres,- independientemente de que los hayan cometido hombres- pero tienen consecuencias irremediables para ellas, y que deben ser tomados en consideración para efectos de prevención y erradicación de la violencia comunitaria.

Feminicidio: Se consideran los asesinatos de mujeres por su condición de género, es decir tomando en cuenta las relaciones de poder

En el Portal de VECINOS optamos FEMINICIDIO y así desarrollamos simplemente una reflexión:

Hay situaciones que nos ponen en encrucijadas, donde no estamos seguros de que sean productivas algunas acciones o las interpretamos de diferente forma.

Un feminicidio es un acto de violencia. Eso no hay duda. Tampoco hay duda de que es una sociedad machista la uruguaya. Seguramente no tanto como otras, pero eso importa poco. A esta altura, salvo algunos desubicados, la igualdad de género es imposible no aceptar.

Pero, siempre hay un pero, la realidad nos indica que aun estamos lejos de vivir en una sociedad donde esté libre del  “machismo”.  Existen además demasiados hombres golpeadores. Y en lo que va del año, ya ocurrieron cerca de una docena de muertes infames, producto de celos, desavenencias de parejas, u otras expresiones primitivas,  siempre con un común denominador: la víctima es la mujer.

Ahora bien, la solución ¿pasa por marchas, por vestirse de negro, por protestas varias, o leyes más severas o por paro de actividades? Ahí está el tema. No creemos que  sea la solución. Sí pensamos que ayudan todas las acciones. Y las apoyamos. Pero de ahí a mejorar sustancialmente la situación o impedir que avance, no estamos nada seguros. 

La solución está en la educación. Para nosotros es la única forma de desterrar el feminicidio y vamos más allá, la violencia en general. Porque el tema está en la violencia que existe en la sociedad.

La violencia no es un virus. Es producto de un sistema que tiene muchas carencias las cuales, diferentes intereses, no se atreven o ni siquiera se intentan frenar. No hay un elemento o una sola causa. Si queremos sintetizar, expresamos  una sola palabra: EDUCACIÓN. Que no significa estudiar más, es una palabra  que tiene otra profundidad.

Ahora que tanto se promociona la educación en valores, la mujer como objeto es cuando más es explotada y lo peor que la educación que ellas han recibido las expone más.

Creo, solo como un común ciudadano que los celos (no hay comedia de TV que no refleje episodios de ese tipo y los destaque), el miedo a perder el apoyo de núcleo íntimo,  obediencia de su pareja a veces junto a sus hijos, que son los espacios donde el hombre (cercano al primitivo) es en el único lugar donde puede ejercer su ”autoridad” ya que muchas veces  regresa a su hogar lleno de frustraciones  y lo impulsa su primitivismo a acciones irreflexivas, que generalmente ante los hechos consumados, termina incluso en la autoeliminación del causante.

Están los otros que con la misma problemática lo hace por venganza y rara vez luego se suicidan. Estos aspectos son simplemente a manera de ejemplos.

Buena parte de la sociedad está desorientada. Ahí tenemos a sectores de docentes llamando al paro por estos temas, cuando son actores importantes para trasladar a sus alumnos valores, y no es justamente con paros que educan, sino con enseñanza de pautas de conducta, que muchos educandos no reciben en sus hogares. Creo que es hora, que además de otro tipo de educación, se debería exigir más ética a los responsables de los medios de difusión y de entretenimiento, donde lo que se trasmite es violencia, exhibicionismo innecesario, banalizando la responsabilidad, fijando pautas de conducta que alientan la creciente violencia y el individualismo que nos aqueja.

Pero para eso hay que ir contra el sistema impuesto. No se pudo ni siquiera avanzar un mínimo con el tema de la Ley de Prensa. Si eso una sociedad no lo puede controlar, que no quiere decir censurar, es imposible que con marchas, vistiéndose de negro o generando leyes de castigo al infractor se pueda encontrar el camino.

El tema, lo repetiremos hasta el cansancio, está en la educación, y el mal uso propagandístico  que se da del sexo, la violencia, y otra serie de panfletos que vemos, en los medios o eventos y manifestaciones que se visten de populares pero que apuntan a la chabacanería.

Si el objetivo es alentar la mediocridad en una sociedad, la cual se estimula a diario, es lógico que tengamos este tipo de resultados, y nos estemos enfrentando a una pérdida de valores evidentes.

 

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