Bonomi brindó un exhaustivo informe a diputados sobre violencia en el fútbol

Vale la pena repasar algunas expresiones vertidas por el Minisitro del Interior, Eduardo Bonomi en el Parlamento. A los integrantes del Portal de VECINOS, nos sorprende que estas aspectos que hacen especialmente a la violencia en el fútbol, no tengan trascendencia y solamente se magnifique o se publicite, una y mil veces, el episodio, pero la gestación o la explicación de por qué suceden estos hechos de violencia. 

«Una situación de extrema gravedad en materia de seguridad pública, especialmente referida con los hechos relacionados al deporte en los últimos 30 días», fue el motivo

de la primera interpelación a un ministro del Interior por un tema relacionado a la violencia en el deporte. 

Un poco de historia para refrescar la memoria

Vale aclarar que si bien la suspensión del clásico del 27 de noviembre de 2016 fue relevante no se trató del primer hecho de violencia grave ocurrido en torno a un partido de fútbol.

Hace 112 años, Nacional recibió al CURCC en el Parque Central. El partido al que asistieron ocho mil personas fue custodiado por cuatro policías que vieron desbordaba su tarea. No solo debió suspenderse el encuentro sino que el día fijado para volverse a jugar tampoco pudo terminarse porque el árbitro lo suspendió por falta de garantías.

En 1924 Uruguay y Argentina jugaron en el marco de la Copa América. Luego del partido, en Ciudad Vieja, se generó un enfrentamiento entre ciudadanos de los dos países donde Pedro Demby, uruguayo de 24 años, murió producto de un balazo. Se trató de la primera muerte en el marco de un evento deportivo.

Casi 30 años después, en 1957, jugaron Sud América y Progreso en el Parque Fossa, en un partido decisivo por el ascenso a primera división. Carlos Gómez, hincha de Sud América, murió como consecuencia de golpes recibidos por parte de un grupo de hinchas del equipo rival.

Dos años después se produce la tercera muerte de un hincha, esta vez Julio Calognil, parcial de Liverpool, falleció al recibir un impacto de bala en el marco del encuentro Liverpool y Danubio en Belvedere.

En 1963 jugaban Nacional y Wanderers en el Estadio Centenario cuando un grupo de hinchas tricolores empujó de la tribuna al talud a Hugo Rodríguez, parcial bohemio, quien muere producto de las heridas. V

Bonomi continuó su relato detallando desde 1924 hasta la fecha las víctimas de la violencia en el deporte. 

LA SEPARACIÓN DE HINCHADAS

Si bien la separación de hinchadas es hoy algo cotidiano en la mayoría de los partidos del fin de semana, no lo era hasta 1985. En el clásico de ese año se decidió que

continuaran compartiendo la tribuna Ámsterdam pero separados con un línea divisoria; los de Nacional se sentaban contra la Olímpica y los de Peñarol, contra la América. Un

año después, producto de los sucesivos hechos de violencia, no se pudo compartir más la tribuna: los tricolores ocupaban la Ámsterdam y los carboneros la Colombes.

En 1987, luego de un clásico ganado por Nacional, hinchas de Peñarol se dirigieron a la sede y rompieron todos los vidrios. Este hecho sucedió por primera vez en ese año

pero se volvió práctica habitual en los días de clásico.

Y la historia se repetiría una y otra vez hasta nuestros días, trasladando la división a otra tribuna históricamente compartida como la Olímpica. 

LAS BARRAS BRAVAS

Bonomi explicó en su exposición que “con la institucionalización y consolidación de las barras bravas a partir de 1985, nos encontramos ante un fenómeno de violencia distinto, una

violencia colectiva, organizada, estructurada y sistemática, que tiene fuertes puntos de contacto con la delincuencia organizada”.

“La entrega de entradas, la compra de banderas, el empleo en los clubes, el transporte para los partidos, el acceso a camisetas para la reventa entre otras, significaron la consolidación de un pacto de

mutuo uso. El problema es que ese pacto de mutuo uso, que inicialmente tenía un equilibrio, hace tiempo se ha roto. Las propias barras hoy extorsionan a los dirigentes

y los amenazan, porque se han consolidado como un actor fuerte, con acceso a recursos económicos y a una red social de apoyo, donde obtienen respaldo para sus actividades delictivas y también reclutan integrantes” sentenció el Ministro.

En otro fragmento de su exposición el jerarca explico que “la consolidación de este fenómeno ocurre a partir del liderazgo de jefes de barras y sus lugartenientes, que tienen vínculos permanentes con el crimen. Es ahí donde nuestro país comienza a ingresar en un estadio superior, en el que no solamente se dan entradas y se manejan grandes sumas de dinero, sino que también hay participación en servicios, negocios y

actividades comerciales que ocurren dentro y en la periferia de los espectáculos y de los eventos deportivos”. 

LA BARRA DE PEÑAROL

Bonomi también hizo referencia a la situación que atraviesa la barra de Peñarol, la cual “tiene una estructura de Jefe, Jefe de Barra, Lugartenientes, Soldados y Banda”.

“Hoy la jefatura de la Barra está en disputa, y existen como se ha mostrado Jefes de Barras que están disputando el control por el botín y el poder que significan lasentradas y toda la estructura de oportunidades que esto habilita. El control de la misma tiene un fundamento económico, ya que su desarrollo se estructura en el tráfico de drogas en las tribunas, la venta de entradas remanentes y los ingresos generados por

las ‘donaciones’ hechas por jugadores de fútbol” expresó Bonomi.

(Para quien desee informarse aun más sobre este tema, descargar documento completo del Ministro del Interior, Eduardo Bonomi, sobre la violencia en el deporte)

https://www.minterior.gub.uy/images/pdf/violencia_deporte.pdf 

Y agregó: la barra brava de Peñarol ha sido la más grande y la más estructurada. Ha tenido una estructura piramidal de cinco partes: un «jefe», «fracciones», «lugartenientes», «soldados» y «banda». Es una estructura similar a la de una organización criminal donde el poder está en disputa y el control depende del tráfico de drogas en la tribuna, la venta de entradas remanentes y los ingresos generados a partir de las donaciones hechas por jugadores de fútbol.

La radiografía de la barra brava de Peñarol fue presentada por el ministro Bonomi en la interpelación del pasado miércoles 15. Los datos surgen de la investigación judicial en curso y revelan la estructura desarticulada que funcionaba hasta el día del clásico del 27 de noviembre pasado entre Peñarol y Nacional, donde se produjeron graves incidentes.

Hasta 2015 el jefe fue Jorge Rivero, quien dejó de serlo ante el creciente ascenso de grupos que cuestionaban su liderazgo y reclamaban parte de los negocios. Solo por permitir la filmación de la película «Manyas», Rivero recibió US$ 60.000 según surge de la apertura judicial de sus cuentas bancarias.

Una vez que Rivero perdió su liderazgo quedan en escena Renny Auditore (fallecido después de haber recibido 15 tiros), Fernando Rodríguez (víctima de un atentado con 34 tiros en Villa Española) y Erwin Parentini. Por su parte, la Comisión de Seguridad de Peñarol identificó a 19 personas como los cabecillas responsables de hechos de violencia asociados a la barra brava. De ellos, siete murieron por sicariato y los 12 restantes tienen en su haber aproximadamente 60 tipos de delitos distintos. 

LOS “LUGARTENIENTES” ESTABAN RENTADOS POR EL CLUB

Por debajo de los jefes se ubican los llamados «lugartenientes» que son aproximadamente 50 y casi en su totalidad han sido parte de la seguridad de Peñarolteniendo en algunos casos cargos rentados por el club y en otros beneficios en entradas, viajes y carnés de socios. Estos «lugartenientes» «son los que dirigen elandamiaje delictivo», señaló Bonomi, ya que en su inmensa mayoría tienen antecedentes por rapiñas, hurto, tráfico de drogas y homicidios. 

LOS “SOLDADOS” Y SUS FUNCIONES

Después de ellos se ubican los «soldados», unas 400 personas que se benefician de las entradas gratuitas para los partidos. Ser parte de este grupo implica un proceso de cooptación y en ocasiones un «ritual de ingreso» al grupo al que le honran lealtad, estando dispuestos a enfrentarse a otras barras de cuadros rivales, a la Policía y a defender el espacio de cada barra al interior de la Ámsterdam. Bonomi explicó que los

«soldados» tienen funciones variadas: los músicos (bombos e instrumentos de viento), los que dirigen los cánticos, los «abanderados» (que despliegan las banderas y trofeos)y los «perros», que integran el grupo de seguridad del jefe y controlan la tribuna. 

LA “BANDA”: LOS QUE QUIEREN ESCALAR

La «banda» la integran los que se encuentran a la periferia de los «soldados». Laaspiración de estos integrantes es escalar en la estructura y pasar a tener el beneficio de las entradas, que está reservado para el nivel superior, explicó Bonomi. Durante la interpelación, el ministro dio cuenta que en el club habían 140 «socios a tasa cero», es decir que no pagaban la cuota.

 

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