Campeones Sub 20: festejen chiquilines, festejen

Por Eme Eme

Campeones sudamericanos a nivel de selecciones en la categoría Sub 20, con la victoria de anoche ante Ecuador, en la altura de Quito, luego de vencer a todas las selecciones, menos a Venezuela con quien se igualó en cero gol en la serie, y luego perder el invicto en el hexagonal final. Pero los del caribe son un karma a esta altura para los celestes, de la misma forma que Uruguay lo es con aquel país, que a nivel futbolístico se le ocurra organizar una justa internacional. Siempre le amargaremos la fiesta al local. Tenemos algo de sádicos. Y ayer pasó lo mismo. Tenía todo para ganar Ecuador. Venía entonado. Era una final. En el partido preliminar Argentina le había quitado la posibilidad a Venezuela de aspirar al título, al vencerlo 2  a 0. Uruguay venía de caer por goleada ante los vino tinto y eso no era lo peor, sino que se notaba a los celestes fundidos, con dos piezas claves en el torneo como Benavídez y Waller, sin poder jugar por estar suspendidos. De esa forma se llegó a la final, maltrechos. A favor dos puntos de ventaja y además el empate convertía a los celestes en campeones. En lo previo entonces no era sencillo aspirar a mantener la igualdad.

El técnico Fabián Coito, profundo conocedor del “proceso” que conduce el maestro Tabárez en el bunker del Complejo Celeste, tenía un plantel al que podía echar mano. Le costó a Coito encontrar el equipo. Apareció a partir de la tercera fecha del clasificatorio. Desde ese momento, desde nuestro punto de vista no se equivocó más. Y su mayor mérito fue el de anoche, donde tomó decisiones nada sencillas.

Quitó a dos futbolistas del equipo titular muy elogiados por la prensa y aficción, Amaral y Schiappacasse. No de la misma forma por nosotros. Pensamos que deberían rendir más. Sí señalamos que ante Venezuela el partido anterior a la final, demostraron estar fundidos físicamente. Coito entonces apeló a varios cambios en el equipo que salió a la cancha a jugar los 90 minutos finales.

Volvió un gran zaguero, Agustín Rogel, por suspensión no jugó ante Venezuela. Es una garantía total. Si ese es su nivel habitual, debería ser por lo menos titular indiscutido en su club, Nacional. Regresó a la titularidad el lateral por derecha, Puma Rodriguez. Otra garantía. Y en el medio campo le dio entrada al chiquilin de Liverpool, Santiago Viera, que se mandó un partidazo. El otro ingreso de muy buen partido fue Marcelo Saracchi, también al mediocampo en la función de Waller. Saracchi había perdido la titularidad al inicio del torneo, demostró que tiene capacidad y rindió muy bien. Otra figura del torneo, solamente titular en el primer partido de la serie ante Venezuela y anoche en el juego final, el rendidor y buen futbolista que es Agustín Canobbio. Igual, siempre fue en el torneo el primero de los cambios y siempre rendía.

Para sustituir a Schiappacase le dio la responsabilidad al juvenil danubiano, Joaquín Ardaiz. Cumplió notablemente con dos golazos, a la postre los de la victoria. Ya habíamos escrito que nosotros tenemos el síndrome Luis Suárez, con un punta que pelea las pelotas imposibles de pelear. Y que Schiappacasse es más del estilo, Zalayeta, buena técnica, mucha capacidad, pero frio para jugar, como si fuese lo mismo un cumpleaños de 15 que un velorio. Lo de Ardaiz es diferente. Es más Luis Suárez. Con otra potencia y otra actitud. Los dos son muy buenos, en diferentes estilos. Y es muy posible que sean los puntas de la selección mayor, cuando Cavani y Suárez ya no puedan jugar, por tirar una fecha, Mundial de 2022.

Con esos cambios, seis en relación al partido ante Venezuela, se salió a jugar la final. Y a los 25 minutos de juego, los celestes ganaban por 2 a 0. El primero de los goles, una distracción del zaguero ecuatoriano y la viveza de Ardaiz para robar la pelota y ante la salida desesperada del golero Ceballos, rematar algo forzado por debajo del cuerpo del golero y poner a Uruguay 1 a 0.

A los 25 minutos, la joyita del partido, elaborada por la “joyita” del plantel, Nicolás De La Cruz. Toma la pelota pasando el medio campo, levanta la cabeza, y mete una pelota perfecta, en profundidad, a las espaldas de los zagueros ecuatorianos, para que otras vez Ardaiz, ingrese al área, y con gran tranquilidad, como si fuese un veterano, con tiro corto, superó la resistencia del portero local. 2 a 0 y partido definido. De ahí en más, el dominio táctico y el manejo del partido fue de Uruguay.

La única situación que generó preocupación para los últimos 24 minutos del partido, fue cuando a los 66´ , el estupendo golero celeste, Santiago Mele, cometió tal vez, su único error en los 9 partidos que disputó. Salió mal parado en busca de una pelota sin consecuencias aparentes, y esa salida en falso, le permitió al atacante Lino, peinar la pelota para el descuento, que pudo generar un pequeño nerviosismo, solo pequeño, porque rápidamente Uruguay volvió a controlar el juego, y Coito a realizar tres cambios tácticos (y con aire nuevo), especialmente con el ingreso de Rodrigo Amaral, dos minutos después del gol de descuento de los locales. Y al final, ingresó Roberto Fernández para terminar de recuperar el medio campo, y finalmente para ganar minutos con alguna corrida Schiappacasse.

Tremendo triunfo, un gran campeonato, donde se alcanzaron los dos objetivos: clasificar al Mundial de Corea, y además, como yapa, obtener el título de la categoría que desde hacía 36 años no se conquistaba, justo en la misma ciudad, donde aparecieron aquellos enormes futbolistas como Enzo Francescoli, el Polilla Da Silva, entre otros.

TENEMOS FUTURO

Fabián Coito su técnico, se supone que los críticos de su trayectoria, se llamán a silencio. Anoche un sudamericano Sub 20. Antes el título Panamericano. Y un poco más alejado en el tiempo, nada menos que un título de vicecampeón a nivel mundial también en formativas. Por ese lado tenemos técnico o mejor dicho cuerpo técnico, cuando, como dicen los futbolistas de la selección mayor “el maestro considere que debe seguir”.

A nivel de futbolistas, un enorme jugador, el boquense Rodrigo Bentancur. ¿Cuánto hace que no disfrutamos de un mediocampista celeste que domine el centro del campo, que siempre salga con pelota al pie, que además de tener quite, cuente con panorama de campo y sea un estratega dentro de la cancha, orientando el fútbol de toque y contagiando a sus compañeros? Salvo Pedro Virgilio Rocha, mi memoria no me alcanza otro nombre. Atento maestro.

Y una breve acotación en relación a Bentancur. ¿No es sugestivo que una estrella como Diego Forlán y ahora Bentancur su formación real no esté en Uruguay, sino que se desarrollaron en Argentina? ¿No será porque los fundamentos básicos de fútbol asociado, de trato de pelota, sean más propios de la vecina orilla que de nuestro paisito? No lo sabemos, sí sabemos que los nuestros tienen un plus diferente al resto de los futbolistas del mundo entero. Solo lo preguntamos o reflexionamos en voz alta.

Agustín Rogel. ¡mamita querida, qué zaguero!. Para nosotros completito y sin techo.

Nicolás De La Cruz: tiene una lámpara mágica en sus pies. No sabemos dónde llegará. Si evoluciona más físicamente, que le pongan precio que Palma, el presidente de Liverpool, lo va a pensar.

Carlos Benavídez: no jugó ayer, pero es otra figura que está para grandes acontecimientos. Un mediocampistas de esos que meten personalidad y le suman buen juego.

Facundo Waller: ¿se acuerdan de Víctor Espárrago?. Tiene la entrega, el orden táctico, pero es mucho más jugador, más moderno.Tampoco jugó anoche.

Joaquín Ardaiz: tremendo futbolista. Sin techo. Está en que siga evolucionando.

El resto, figuras muy buenas, el golero Mele, el venido a zaguero Matías Viña, que dicen es lateral. Mathías Olivera, Canobbio, el Puma Rodriguez, Saracchi, Santiago Viera. Futbolistas de futuro, que junto con otros seguramente seguirán evolucionando. Y como esto es muy dinámico y el fútbol da sorpresas, los que están hoy, para nosotros en el mayor de los destaques, pueden perfectamente quedar relegados por los que ubicamos en segundo plano e incluso algunos que no aparecieron.

Amaral y Schiappacasse. Dos figuras de gran nivel. Condiciones excelentes. Una técnica envidiable. Para nuestro gusto, en el fútbol actual, se requiere poner otra dinámica.

Amaral tiene dos problemas, solucionables ambos. Algo pesado y sin aire para aguantar los 90 minutos, pero además, tozudo. Perdió muchísimas pelotas por hacer una demás. Claro, cuando le sale, todos lo aplaudimos. Seguramente eso lo corregirá. Y pensamos que tendrá un gran futuro.

Schiappacasse: un crack pero…nos dio la sensación, en todo el torneo, de estar como ido del partido. Son esos futbolistas, que genera la impresión de que pudo rendir más. Como ocurría en la escuela, cuando la maestra ante un niño inteligente, capaz, pero medio haragán para estudiar, le ponía “debe rendir más”. De cualquier manera, ojalá que no estemos equivocándonos, pero junto a Ardaiz es posible que sean los puntas de la celeste en los mundiales del 2022 y 2026. Claro, no hacemos futurología, ni tampoco queremos vender humo.

Los amantes al fútbol, quedamos pipones, con este plantel. Gracias muchachos, por la alegría.

Uruguay 2  Ecuador 1

Cancha: Estadio Olímpico Atahualpa de Quito. Juez: Roberto Tobar (Chile).

ECUADOR: José Cevallos, Kevin Minda, Juan Nazareno, Josue Estupiñan, Walter Ayoví (61′ Joao Rojas), Herlin Lino, Bryan Cabezas (55′ Adolfo Muñoz), Jordan Sierra, Jordy Caicedo (74′ Washington Corozo), Luis Segovia, Félix Torres. Director técnico: José Javier Rodríguez.

URUGUAY: Santiago Mele, José Luis Rodríguez, Agustín Rogel, Matías Viña, Mathías Olivera, Santiago Viera, Rodrigo Bentancur, Nicolás De La Cruz (83′ Roberto Fernández), Marcelo Saracchi, Agustín Canobbio (90′ Nicolás Schiappacasse), Joaquín Ardaiz (68′ Rodrigo Amaral). Director técnico: Fabián Coito.

Goles: 5′ y 25′ Joaquín Ardaiz (U), 66′ Herlin Lino (E).

Brasil y Colombia eliminados del mundial

Uruguay 12, Ecuador 7, Venezuela 7, Argentina 7 (clasificados al Mundial), Brasil 6,  Colombia 2.

 

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