Por Eme Eme
Ni comentar se puede el partido. Se hizo todo mal. Y Venezuela, una selección que juega buen fútbol, parejita en todas sus líneas, con dos o tres figuras de alta técnica y con mucho más aire que los chiquilines celestes, nos dio una soberana paliza anoche en Quito.
Nos parecía en lo previo un partido difícil. Ahora bien, nunca creímos que se pudiese perder por 0 a 3.
Además nos quedamos sin 2 futbolistas para la final, Benavídez y Waller, que son vitales, ambos por acumular dos amarillas. Por lo tanto el mediocampo, que fue el fuerte de esta selección juvenil, estará sumamente debilitado.
Ahora parecería que el fútbol uruguayo, alimenta cierto sadismo. Porque pensando en el partido del próximo sábado a jugarse a las 10 de la noche ante Ecuador será una final. El estadio estará lleno y los locales se prepararán para festejar, si ganan. Y ahí está el sadismo de los celestes. Venían para terminar el torneo con luz, con la copa, con toda la gloria. Y en un solo partido, el de anoche contra Venezuela, crearon un escenario nuevo. Nos llenamos de tensión, especialmente la afición uruguaya, luego vamos a esa final disminuidos y por otro lado jugamos ante el local que viene eufórico.
Y ahí está el sadismo que señalamos. ¿Y si los dejamos con las ganas? No será sencillo, porque se juega a 2.800 metros de altura, que para ellos es un medio más que conocido, y para los uruguayos es evidente que habiéndose adaptado bastante bien en todo el torneo a esa adversidad, ahora, al término de los 9 partidos que han tendido que jugar, se los encuentra muy afectados en lo físico.
Más que no hubo recambio en el hexagonal. Jugó siempre el mismo equipo, salvo una variante, en alguno de los partidos, por acumulación de amarillas. No se pudo rotar a los titulares con el resto del plantel. Se inició contra Argentina, luego enseguida vino Brasil y no se podía regalar nada. Y se estaba a tres puntos de clasificar al Mundial de Corea y se jugó todo contra Colombia, al que le ganó y se logró el objetivo. Pero claro, el cansancio pasó factura, y anoche ante un buen equipo, los celestes no fueron ni la sombra de lo realizado en los encuentros anteriores. De pique Nico de la Cruz perdió tres pelotas seguidas. Me dije,”hoy no será una buena noche”. Y pasó eso. Los dos laterales, tanto Sant´Anna y Olivera, se les iban como flechas y con suma facilidad a sus espaldas. El medio campo no era preciso, y se notó la ausencia de Rogel, por más que lo sustituyó Bueno, vendido recientemente al Barcelona. Pero no podemos detenernos en uno o dos futbolistas. El rendimiento de todo el equipo fue inesperadamente desastrozo.
Pensemos entonces en eso que nos gusta sufrir, y que al final de la “película”, como acostumbra Uruguay mostramos todo nuestro sadismo arruinándole la fiesta a los dueños de casa. Confesamos que no será nada sencillo.
Cancha: Estadio Olímpico Atahualpa de Quito. Juez: Gery Vargas (Bolivia).
URUGUAY: Santiago Mele, Agustín Sant’Anna (69′ José Luis Rodríguez), Santiago Bueno, Matías Viña, Mathías Olivera, Carlos Benavídez (72′ Diego Rossi), Rodrigo Bentancur, Facundo Waller, Nicolás De La Cruz, Rodrigo Amaral (57′ Agustín Canobbio) y Nicolás Schiappacasse. Director técnico: Fabián Coito.
VENEZUELA: Wuilker Fariñez, Ronald Hernández, Josua Mejías, Williams Velázquez, José Hernández, Sergio Córdova (82′ Antonio Romero), Ronaldo Lucena (79′ Cristhian Rivas), Luis Ruiz, Yeferson Soteldo (88′ Daniel Saggiomo), Ronaldo Peña y Ronaldo Chacón. Director técnico: Rafael Dudamel.
GOLES: 67′ Josué Mejías (V), 70′ Yeferson Soteldo (V) de penal, 75′ Ronaldo Chacón (V) de penal.
Expulsado: 88′ Antonio Romero (V).
