Por Eme Eme
Fuimos críticos cuando se inició el torneo. No entendimos en el principio del Sudamericano Sub 20 que se juega en Ecuador las ausencias en la titularidad de Benavídez y de Amaral. Menos la posición en el campo de juego de Rodrigo Bentancur y del propio Waller. Pero poco a poco se fue rearmando el equipo. Apareciendo en su real potencial en el hexagonal final. Se le ganó a Argentina por 3 a 0 y anoche se borró al atildado Brasil de la cancha, que en los primeros 45 minutos fue más vistoso, e incluso se retiró ganancioso por 1 tanto a 0, aunque desde nuestro punto de vista, tácticamente era superior Uruguay, sin llegar a ofender la valla rival. En su campo tenía un cierto control e incluso apretaba al rival, por pasajes en su propia salida. Pero le faltaba ataque. Otras vez no aparecían Amaral y Schiappacasse. El ex River, que milita en Europa, hay momentos que irrita, parece como ido del juego. Con Amaral otro tanto, perdiendo pelotas infantiles, buscando la jugada mágica. Sucede que juegan como veteranos. Exasperan por momentos, Amaral y especialmente Schiappacasse, juegan como sin ganas. Ambos son fríos y esperan su momento. Y cuando aparecen, liquidan al rival.
Uruguay basa su juego en una muy buena defensa, y dos mediocampistas notables. Especialmente el boquense Bentancur. Un dominio del juego, panorama de cancha, siempre sale jugando por el lugar más apropiado. Le da elegancia al mediocampo, algo que no sucede hace décadas en las selecciones celestes, diría y no creo exagerar, desde que Pedro Virgilio Rocha dejó de jugar. Tal vez le falte pegada o atreverse a profundizar más llegando al área, para nosotros es notable futbolista, acompañado por Carlos Benavídez, otro muy buen futbolista del cual pedimos a gritos su titularidad. Ambos, junto a otro futbolista para tener muy en cuenta como Facundo Waller, fueron doblegando a Brasil y precisamente en la zona donde los brasileños parecen más fuertes, que es el mediocampo.
Y Uruguay tiene además otra pieza clave, Nicolás De La Cruz. Los enloqueció, les hizo sacar tarjetas amarillas, a toda la defensa.
Y seguían sin aparecer Amaral y Schiappacasse. Hasta que en el minuto 59, imitando a Muslera, Cavani y Suárez, cuando se perdía 0 a 1 y no se vislumbraba el empate, el buen golero Santiago Mele, muy buen golero tomó la pelota y la jugó desde su área larga, para que Schiappacasse se anticipara al enorme defensa brasileño y peinara la pelota para Amaral. Y el futbolista de Nacional, frotó la lámpara, dominó la pelota en poco espacio y sacó un remate desde fuera del área que dejó sin chance a Lucas Perri, pegando en la cara interna del palo izquierdo del buen golero de Brasil. Golazo y empate. Y ahí se cayó Brasil definitivamente. Vino la expulsión justa de Lucas Cunha (se aburrieron de pegar a esa altura los impotentes norteños), y solamente faltaba el gol de la victoria, que todos intuíamos, hasta el enloquecido técnico Rogério Micale, que entre gritos, cambios defensivos, intentaba cuidar el empate. Y afloró otra virtud celeste. Calma, se buscó el gol con tranquilidad. Nunca centros. Siempre esperando la brecha. Y aparecieron tres o cuatro jugadas de gol y Brasil se iba salvando. Hasta que llegó el momento de máxima emoción. Se estaba en los descuento, Facundo Waller recupera la vigésima octava pelota en un partidazo que se mandó y metió un pase profundo hacia la izquierda del ataque celeste, inteligentemente se metió entre la defensa brasileña, el zaguero Matías Viña, quien dominó la pelota de aire, con la técnica de un delantero, le salió desesperado Lucas Perri y tocó hacia la gloria, con un golazo que lo debe haber gritado todo Uruguay.
Quedan tres partidos, Colombia, Venezuela y Ecuador. El segundo objetivo pensamos que ya se alcanzó, que es clasificar al Mundial de Corea a jugarse en mayo próximo. El último objetivo será obtener el título. Está cerca. El partido ante Colombia es vital para alcanzar ese objetivo, de ganar el domingo, con 9 unidades y dos partidos por jugar, no sabemos qué selección puede alcanzar a estos chiquilines celestes, que nos han dado en este caluroso enero, buenas alegrías. Parece, para los contras, que el “proceso” sigue teniendo vigencia, aunque el maestro Tabárez tenga dificultades de desplazamiento.
Cancha: Estadio Olímpico Atahualpa de Quito. Juez: Darío Herrera (Argentina).
URUGUAY: Santiago Mele, José Luis Rodríguez, Agustín Rogel, Matías Viña, Mathías Olivera, Carlos Benavídez, Rodrigo Bentancur, Facundo Waller, Nicolás De La Cruz, Rodrigo Amaral (82′ Agustín Canobbio) y Nicolás Schiappacasse. Director técnico: Fabián Coito.
BRASIL: Lucas Perri, Dodó, Lucas Cunha, Lyanco, Guilherme Arana, Caio, Maycon, David Neres, Richarlison (68′ Léo Santos), Matheus Savio (65′ Lucas Paquetá) y Felipe Vizeu (74′ Leo Java). Director técnico: Rogério Micale.
GOLES: 23′ Guilherme Arana (B), 59′ Rodrigo Amaral (U), 90′ Matías Viña (U).
Expulsados: 67′ Lucas Cunha (B), 90′ Lyanco (B).
Tarjetas amarillas: 20′ Lyanco (B), 45′ Matías Viña (U), 47′ Agustín Rogel (U), 54′ Lucas Cunha (B), 64′ Guilherme Arana (B), 79′ Lucas Paquetá (B).
