El país de la cola de paja tocó fondo

Por Pompidio

Lo primero que queremos decir es que lo de ayer, en el Centenario y alrededores, para nosotros fue planificado, y resultó una asonada, muy bien llevada adelante por quienes orquestan este tipo de “movidas” que incluso muchas veces se dan en las propias cárceles, cuando se producen motines. La mafia opera, mueve sus hilos, y luego tienen “giles” que se suman sin entender que están siendo utilizados. Eso es lo primero, pero será tema de la policía analizarlo. Porque es imposible pensar, que con todo lo que se dijo, se planificó, se advirtió, etc., etc. generando entre otras cosas, poca asistencia de público, igual se generaran incidentes en la tribuna Ámsterdam. Eso no lo hacen ni provocan hinchas, eso está orquestado y utiliza a una hinchada que fue infiltrada, y alimentada, desde hace unos años a esta parte. Eso es lo primero.

Hay responsables obviamente. Unos más que otros. El Ministerio del Interior, la AUF, los clubes de fútbol con sus dirigentes, especialmente Peñarol y Nacional, incluso quienes legislan y no se ponen de acuerdo en tomar o aplicar leyes que le permita a la Justicia, procesar con prisión, por ejemplo al asesino  que se aprecia claramente (está filmado) cuando tira una garrafa de 13 kilos desde lo alto de la Ámsterdam y cae con  fuerza sobre un policía y su perro que bien pudo haber matado a ambos o a quien le hubiese caído de lleno en la cabeza ¿Y si explotaba?. Ese individuo es un asesino, que debería pasar largos años de condena en una cárcel. Pero para eso hay que legislar adecuadamente, porque ya no vivimos en el siglo XX, la sociedad cambió, el mundo cambió y los valores de la gente, también ¡Y de qué forma!

No eludamos en señalar los más responsables. El Ministerio del Interior, sin duda. Sabemos que no es sencillo. Porque si actúan, como deberían actuar, hasta de las propias filas del partido de gobierno, los criticarían. Entonces han optado, equivocadamente, en tratar de que no se “machuque” ninguna cabeza y en afán de evitar esa situación, la pequeña mafia que se mueve en la tribuna Ámsterdam fue creciendo.

Desde hace años, se dice que en esa tribuna, cuando juega Peñarol, se trafica con droga, se ejerce la prostitución, ir a un baño es un peligro y son dos o tres las barras que se mueven, incluso se enfrentan, y van más allá, entre ajustes de cuentas que se dan fuera del Centenario, y muchas veces entre semana, donde el fútbol, nada tiene que ver.

Con ese panorama, que todos los saben, lo repiten: no se actuó. Se dejó hacer y se reunieron mil veces buscando soluciones con dirigentes, que nada quieren solucionar ¿Por qué? No lo sabemos.

El propio Ministro Bonomi hace unos días, dijo en un encuentro público, donde se debatió por el tema seguridad, que la izquierda padece de una “ingenuidad galopante” en esa materia. Sucede que la fuerza política que está en el gobierno, hay quienes entienden la libertad de una manera muy particular, y meterle un buen palazo a un mafioso, es posible que se ponga el grito en el cielo, incluso sabiendo  que ese mafioso puede matar a alguien o inducir al consumo de droga a jóvenes. Pero la libertad es la libertad para algunos. ¡Dejémonos de joder!

La AUF y sus dirigentes, nos referimos a los dirigentes de los clubes, especialmente a lo de los dos grandes. Más todos los organismos que actúan en la AUF.

Una sola muestra, reciente, sencilla. El partido suspendido de Peñarol y Rampla Jrs.  por un herido de bala en los baños de la tribuna Ámsterdam. Se le dio la victoria a Rampla Jrs. se perjudicó a Villa Española, que ayer descendió precisamente y a Peñarol se le dio una “palmadita en la cola”. El dar ganador a Rampla, a Peñarol no se le perjudicó porque nada tiene que ver en este torneo. Y no se jugó por una semana, y la sanción que debería ser más fuerte, la estamos esperando.

¡Por favor no mientan más! ¿Qué sanción ahora tendrá el Club Peñarol? Pongan las cámaras que se les pide. Acepten la pérdida de puntos. Acuerden la pérdida de categoría para los clubes infractores. Terminemos con tanta hipocresía.

DECLARACIONES INSÓLITAS: luego de la suspensión del partido clásico que no se jugó, los periodistas de Tenfield hicieron una serie de notas. No sabemos si las analizan o simplemente las ponen a consideración de los espectadores. Por ejemplo dos que se pasaron opinando, Romano y Scelza, nada dijeron de lo que escucharon, de la misma forma que escuchamos nosotros.

Juan Autchain (representante de Peñarol como gerente o responsable deportivo de todas las categorías. El cargo poco nos importa.) Cuando se le pregunta sobre si habían ido a pedir 400 entradas la “barra” a la concentración aurinegra a los jugadores, previo al clásico,dijo: “Si fueron, la cifra creo que fue esa, en realidad lo hicieron en buenos términos, pero los futbolistas no tienen entradas”

¿Nos creerá tan giles para comernos esa banana?. Porque si fueron, no es porque se les ocurrió, sino porque saben que esa acción o alguna parecida es válida. Nadie va a ir a pedir 400 entradas así porque sí, y menos responder que “se pidió en buenos términos”. No importa si es en buenos o malos términos, directamente ESO NO DEBERÍA PASAR y si pasó es porque pasaba antes. Sencillito ¿no?

Diego Polenta: minutos después, el entrevistado fue el capitán tricolor. Primero trató de explicar el por qué fueron a “homenajear” a su hinchada. No quedó nada claro. Sonó a falsa la explicación. Pero luego tuvo que explicar su reacción personal, que había tenido momentos antes, en el calentamiento, o sea que apareció su temperamento que en Uruguay se califica de una especie de “cacique” y en los futbolistas se elogia, como que tienen categoría, etc.  y nosotros lo calificamos de otra forma.

Lo más curioso fue cuando le preguntó el periodista si había ido su familia al partido, a lo que Polenta manifestó: “no, mi familia no vino, lo habíamos hablado en la semana, ni siquiera mis amigos, a quienes no les di entradas…”

¿Cómo es el tema, Polenta tiene entradas y los jugadores de Peñarol no las tienen?

Esto está muy mal. Todo se fue al carajo. El país de la cola de paja como lo escribió muy bien Mario Benedetti en su novela tocó fondo. Demasiadas mentiras, demasiadas declaraciones sin sentido, apostando todos a quedar bien, sacarse responsabilidades de encima. Mucha hipocresía.

Para nosotros, el clásico no se debe jugar, la Comisión de Disciplina debe actuar, olvidándose que es Peñarol y Nacional, dar por ganado el partido a Nacional, por los incidentes provocados por la parcialidad de la Ámsterdam, y terminar rápidamente este nefasto torneo llamado Uruguayo Especial, y vaya que resultó ser especial. Y ponerse a trabajar en serio, sin tanta hipocresía, que la gente no es tonta.

Claro, saltará Danubio a protestar. Pero dejémonos de ver quien se ve favorecido o no, y terminemos con este torneo absurdo, y se empieza el año que viene si las condiciones están dadas, de lo contrario, no hay más fútbol, y se terminó el asunto. Por lo menos, el fútbol profesional.

Y se suspende por el resto del torneo a Peñarol, con la pérdida de puntos que corresponde, o sea ganando sus dos próximos rivales.

Los lamentos de sus dirigentes no nos sirven. Las explicaciones tampoco. Tienen, de tomar las medidas que planteamos, varios meses para sanear a su “brava hinchada” y ayudar a sacarlos de los partidos donde juega Peñarol.

Y por supuesto, el Ministerio del Interior, que no mire más para el costado y deje de importarles qué dirá la fuerza política que vive en una nube, mientras el país estaba pendiente de lo que sucedía en el Centenario, la misma estaba reunida discutiendo si se reflotaba el Frigorífico Nacional, o cambios en la Reforma de la Constitución que nadie tiene en la cabeza y que por algo, se pasó a un cuarto intermedio, en un Congreso, que como lo dijéramos en otro espacio, no tenía ni el momento, ni el clima, para realizarse. Por lo tanto, estimado Ministro Bonomi, sabemos todo lo bueno que está haciendo desde hace unos años en la reestructura de la Policía, donde también desde adentro se le combate, pero en esto del fútbol, nos parece que hay que dejar atrás esa “ingenuidad galopante” como usted bien definió el sentir de la izquierda uruguaya, que entre otras cosas, impide poner en el máximo rigor a la Ley de Faltas, aprobada hace unos años, pero sin aplicación real.

 

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