Por Pompidio
¿Será tan difícil el tema?. Es posible que lo veamos de lejos, pero para nosotros tiene sencilla solución.
Juegan Peñarol y Sud América, o Nacional y Cerro, o el club atlético Pepito contra Deportivo Pildorita, y se arma lío o arman lío, 10, o 15 o 50 tarados. Muy sencillo, marchan en cana, van a juez y si el juez tiene leyes claras los procesa con prisión. Nada de salir en libertad. A la prisión que ahí no es verdurita. Y veremos si los que son “vivos” se siguen haciendo los vivos. Y si no hay leyes, dejémonos de mirar para arriba y que los legisladores se pongan las pilas y las generen.
En menos de una rueda del torneo en disputa, se terminan los incidentes, los vivos, los delincuentes y los mafiosos de poca monta. Pasó con los hooligans ingleses. Largas condenas y punto. Y muchos no eran desclazados, sino que eran hasta ejecutivos de importantes empresas. Se les fue el fanatismo en un abrir y cerrar de ojos. En Inglaterra juegan casi sin separación con los futbolistas. Pero seguramente en Uruguay saldrá alguna organización a reclamar de los inocentes jóvenes que cometieron una “picardía de jóvenes”.
Claro, si solamente se reprime y no se educa, entonces le podemos seguir sumando represión que el tema no se arregla.
Pero el hombre, es muy difícil que tropiece con la misma piedra, aunque sabemos que muchas veces lo hace, lo cierto es que cuando se cumple con la ley, y existe una ley de Faltas que no se cumple, si esas cosas se cumpliesen, la historia sería otra.
Si no se hubiese simplemente amenazado con fuertes multas, la gente hoy estaría fumando dentro de los locales o lugares cerrados.
Si las sanciones por manejar con alcohol en sangre no fuesen severas, no hubiesen disminuido rápidamente los infractores.
Por lo tanto, dejémonos de reuniones y apliquemos la Ley de Faltas, pero en serio, no mirando para los costados. Luego tendremos tiempo de ver si el muchacho viene de un hogar complejo sí o no. Para entenderlo hay tiempo, lo que hay que evitar hoy es que un anormal de esos, termine destrozando una familia porque se le ocurrió sacar un revólver en el Estadio, mientras un padre con sus hijos, quiere ir a disfrutar de un espectáculo.
En otro orden y demostrando que no le dan corte a la Ley de Faltas que no se aplican con severidad, cuento la anécdota de un hombre, de 35 años aproximadamente, totalmente alcoholizado, con una botella en la mano, iba de lado a lado de la vereda, y una pareja tuvo que cruzar para evitar una posible situación de tensión y otra muchacha que venía atrás hizo lo mismo.
¿Este señor tiene derecho a andar así en la calle sin control y medida ninguna que lo lleve preso por lo menos hasta que se le pase la mamúa? Parece que ese es su derecho. ¿Y el derecho de los que tuvieron que cruzar la calle para evitar un posible incidente? Eso no cuenta.
Las leyes están, es posible que se tengan que ajustar, pero acá lo que está faltando es la convicción que la palabra REPRESIÓN, que todos sabemos que no es simpática, pero no es mala palabra por sí sola, está en como se aplica. Y los uruguayos tenemos el recuerdo de la dictadura u otras épocas amargas y no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta, que hay situaciones donde la REPRESIÓN tiene que estar presente. Con el profesionalismo que corresponde, porque aquellos que se exceden, también deben ser sancionados, como ocurrió recientemente con más de un policía.
Seguramente los “vivos” se alejan de ir al fútbol a “armar relajo” porque precisamente nada de bobos tienen. Y aislarían a los malandras. Me juego entero que de los 10 procesados no todos son malandras, algunos son estúpidos que ante tanta impunidad, se contagian y se confunden y actúan en patota. Lo que sí está clarísimo, que los amigos de estos 10, pondrán las barbas en remojo. Y si hay un grupo de supuestamente parciales tricolores, que se identifican con un número, es casi seguro que hoy ya no estén haciendo quorum en ninguna reunión. Durmiendo en casa tranquilitos mirando la televisión y pensando muy bien si el fin de semana van o no van al fútbol.
Es posible que se discrepe con lo que planteamos que parece de corte reaccionario. Pero no lo es. No me gusta que nadie marche preso y menos a prisión, pero menos me gusta que no se pueda ir a un espectáculo con hijo o un nieto, por temor a encontrarse con esos 200 tarados que te pueden hacer perder la vida y que terminar con ellos, es de sencilla solución. Solamente hay que ponerse las pilas, como se las pusieron con estos 10 supuestos hinchas.
