El Club Atlético Peñarol, logró individualizar a 9 socios que participaron de los desmanes la noche del festejo de los 125 años de Peñarol el pasado 28 de setiembre. Donde a la altura de la Rambla y Av. Brasil, se rompieron autos, vidrieras de comercios y hasta hubo robos. Individualizados esos socios, la directiva procedió a eliminarlos del padrón social.
Es buena la medida. Pero no alcanza. Sin duda es una decisión a destacar. Como también es justo elogiar que con más datos en su poder, la directiva aurinegra irá apartando de la vida institucional a todo aquel que se dice hincha pero es más un delincuente que un aficionado al fútbol.
Peñarol, la directiva que preside Damiani, una vez con la información en su poder, el club tomó la decisión de echar a 9 hinchas que estaban en el padrón social, y además armó una lista negra con los otros hinchas procesados que no son socios del club. La idea es no permitirles hacerse socios en ningún momento.
Asimismo, cuando estén prontas las cámaras de identificación facial, todos estos hinchas no podrán ingresar a los partidos de Peñarol, pues el club se reservará el derecho de admisión.
Esto lo hace Peñarol, en esta oportunidad, pero debería ser imitado por todos los clubes, y por supuesto, no ser solamente aplicado al fútbol, sino que los demás deportes también deberían manejarse con estos códigos.
Es un comienzo. Elogiemos este inicio, y solicitemos que se profundicen todas las medidas que permitan concurrir a las familias al fútbol sin miedo a lo que pueda pasar, y descartar a estos delincuentes que de hinchas no tienen nada.
