Por Eme Eme
En VECINOS, pudimos averiguar que ayer domingo se movieron a lo largo del día, concretamente por la rambla de Montevideo, desde el Cerro al puente de Carrasco, aproximadamente un millón de personas.
No había espacio para circular los autos (motos y bicicletas incluidas en varios puntos de dicha rambla, especialmente en las inmediaciones del Parque Rodó, en Punta Carretas y Pocitos, y también en Buceo.
Pero en el paseo que se forma a lo largo de las aceras de todas las playas, había lugares donde se hacía dificultoso caminar porque se tenía que estar atentos para no chocar con otro ciudadano que también estaba disfrutando.
Montevideo fue una fiesta. Había una necesidad de sol impresionante. Pero no era la rambla el único lugar atestado de gente, sino que en los parques ocurría lo mismo. Incluso fuimos hasta Santiago Vázquez y pasaba lo mismo, y seguramente en el interior del país, los uruguayos salieron a disfrutar del sol que se había negado durante tantos fines de semanas, soportando un invierno, que si bien no se retiró, el domingo 7 de agosto será recordado como un hermoso día de avance primaveral. Diríamos un adelanto.
Y ahí nos planteamos muchos temas. El disfrute decíamos es natural. Termo, mate, alguna sillita, unos bizcochos, la bicicleta del nene y la tranquilidad de vivir en una ciudad maravillosa.
Pero nos preguntamos ¿no estaremos en condiciones de pensar en proporcionar más atractivos?
En verano, en algunas playas, además del deporte organizado, existen espectáculos musicales.
¿Y por qué no en agosto o setiembre? Se nos podrá decir que el tiempo no ayuda, porque puede incluso amanecer un lindo día y dos horas después se nos viene el mal tiempo. Es cierto. Aun así creemos que hay que intentarlo.
La pista de patinaje, sobre la playa Ramírez, era una romería. Nos parece que estas propuestas también se pueden desarrollar en otros lugares de la costa.
No entendemos qué sucede con el espacio llamado que fuera denominado Oceanográfico o Museo Dámaso Antonio Larrañaga en otra época, hoy cerrado, y para nada debidamente explotado.
En la Barra de Maldonado, está el Museo del Mar, y nos preguntamos ¿por qué ese edificio no se utiliza con un fin de esas mismas características u otra que sirva para que miles de personas lo visiten?
En pleno paseo la gente lo observa cerrado. Es un edificio más, que irá perdiendo color a medida que pase el tiempo, sin ningún tipo de vida u oferta turística.
¿Y el Molino de Pérez en Malvín? Los toques musicales deberían ser de todos los domingos, de aquí al comienzo del verano. Un lugar de la cultura, intenso, no abriendo las puertas para unos pocos, sino ofreciendo algo que realmente valga la pena visitar.
Creemos que es momento de replantearse, este hermoso paseo que tienen los uruguayos, a lo largo de una de las ramblas más bellas del mundo.
Debería ser, uno de los objetivos de los Concejos Vecinales que tiene que ver con ese territorio, que deben ser no menos de media docena de Concejos Vecinales. La dejamos por ahí. Lo cierto es que Montevideo, ayer domingo 7 de agosto fue una verdadera fiesta. Una fiesta democrática.
