¡Por favor, qué horror!: recién nacida en un contenedor

Por Eme Eme

Segunda vez que pasa en menos de una mes. Dos hurgadores, en distintos lugares de Montevideo, encontraron en el primero de los casos, a un recién nacido muerto. Y hace tres días, una recién nacida abandonada en otro contenedor en la zona de Pocitos. Estaba viva, y ahora internada en el CTI, por lo menos hasta donde sabemos.

Si pensamos en el frió que se está viviendo en el país, e imaginar a esa pequeña tratando de sobrevivir, nos genera sensaciones monstruosas. Lo primero que se me viene a la cabeza es encontrar a esa madre y seguramente al padre y terminar con sus vidas. Sin duda es una salvajada de nuestra parte. Estaríamos tocando fondo en lo personal, si le deseamos la muerte a alguien o pretendemos que se aplique una especie de pena de muerte.

Es un instante, una fugaz idea que nos viene a la cabeza, o nos vino a la cabeza cuando leímos la noticia. Y como siempre tratamos de ser sinceros con nuestros lectores, no tenemos problemas en decir lo que sentimos en ese momento, sabiendo que no pensamos bien o no reaccionamos con sensatez.

Claro, luego tratamos de civilizarnos y cambiamos el eje de nuestro pensamiento. Pero lo que no podemos hacer es empezar a buscar si esas personas están desequilibradas, que lo deben de estar; si las drogas los hacen seres irracionales e insensibles, que también puede ser; si su infancia fue infeliz, con situaciones tipo martirio, sin cariño, sin ningún valor que hubiesen mamado en su formación. Todo eso debe ser así, seguramente es posible y se entenderá desde el punto de vista de un estudio científico que nosotros, no sólo no estamos en condiciones de hacer, por falta de conocimientos, sino porque como seres humanos, aunque parezca una gran contradicción, no las aceptamos.

Serán análisis o estudios científicos, para psicólogos, lo que sea. Pero no entra en nuestra cabeza.

Son monstruos. O los hicieron monstruos. O los hicimos monstruos, para sumarnos un grado mínimo de culpa por no poder ayudar más a cambiar una sociedad donde avanza la  la insensibilidad.

Por ahí lo que estamos escribiendo, lo hacemos en un momento emocional muy especial. Puede ser. Pero que me disculpe el lector, quienes proceden de esa forma, ya no son seres humanos, animales tampoco, porque las especies tienen otro comportamiento ante sus crías. No sé lo que son, lo que sí sé, es que estamos mal. En estos tres días, entre los sucesos de Niza, la muerte de un negro en forma brutal por parte de la policía norteamericana, el asesinato de tres policías también de EEUU, la muerte de tres niños y su madre, al prenderse fuego una modesta vivienda donde vivían acá en nuestro país, más el gris y frió de este invierno insoportable, perdón, pero es un verdadero bajón. ¡Viva la vida! Pero paremos un poco esta máquina infernal que nos aproxima a la locura de lo contrario el vivar la vida, lo haremos con menos emoción.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*