En 1913 un”Águila” se posó en Playa Malvín
El Águila era el nombre de un frágil biplano que por falta de combustible se vio dramáticamente forzado a aterrizar en la arena de la Playa Malvín.
De esa insólita forma, aquel 22 de junio de 1913, finalizaba el primer vuelo en solitario, de un alumno de la incipiente Aviación militar uruguaya.
La Escuela Militar de Aviación recientemente creada funcionaba en la ex estancia Santo Domingo, ubicada a 5 Kmts. de la Villa Cerrillos a 15 Kmts. de la ciudad capital del departamento de Canelones.
Por esos días el instructor de vuelo, el francés Marcel Paillette, había entrado en un diferendo con el Ministerio de Guerra de la época, que cuestionaba la renovación de su contrato, lo que conducía al cierre de la escuela sin que alumno alguno hubiese volado en solitario.
Tratando de revertir la situación dos alumnos, el Tte. 1° Boiso Lanza y el Alférez Césareo Berisso, mediante un acto de desobediencia, decidieron llamar la atención de la opinión pública efectuando sin autorización y a su riesgo un vuelo en solitario.
Para ello contaban con los dos únicos aviones de la escuela, un Bleriot y el Farman que finalmente fue el protagonista de esta historia.
El día 22 en medio de la niebla matinal y con el cómplice apoyo de un mecánico, intentaron despegar en los dos aparatos. Sin embargo solo Berisso logra hacerlo y se dirige hacia Montevideo, manteniéndose durante ciento cinco minutos en el aire, realizando así el primer vuelo en solitario de un uruguayo en el país.
El Farman que prácticamente parecía una gran cometa, construida en madera y tela, cruzada por todos lados con alambres, tensores, cuerdas y palancas; propulsado por un motor rotativo colocado detrás del piloto, mucho más ruidoso que efectivo, se fue quedando sin combustible para regresar a los Cerrillos y su piloto tuvo que buscar un lugar donde aterrizar.
Aquí el “Aguila” y Berisso entran en la historia de Malvín, cuando este elige su ancha playa para aterrizar.
Los escasos pobladores de la zona circundante, vieron asombrados como el avión sobrevolaba arroyo médanos y pajonales, para finalmente posarse en la húmeda arena de la orilla de la playa.
La fría mañana invernal no obstó para que los vecinos rodearan el aeroplano y ayudaran al piloto a poner a resguardo la máquina y proteger de la arena a su motor con una tela.
Terminado el intrépido vuelo, cuyas repercusiones posteriormente aseguraría la continuidad de la Escuela Militar de Aviación, Berisso dejó la playa y caminando llegó a Av. Italia, por entonces la única vía de acceso a esa parte de la costa y en ella tomó un tranvía que le llevó hasta el Regimiento de Artillería Nº 1 de la Unión donde quedó bajo arresto.
Desde el 16 de julio de 1993, una estela de Granito ubicada en la Rambla 0’Higgins frente a la calle Rimac, recuerda este hito de la Aviación Nacional.
Por si se lo preguntan, tras un periplo de ocho días el “Águila” regresó a Los cerrillos.
Héctor López (Tito)


