El líder blanco Wilson Ferreira Aldunante, un día como hoy, 16 de junio de 1984, con una niebla rara que caía sobre la costa de Montevideo, y el flamear de banderas del Partido Nacional, del Frente Amplio, y unos pocas coloradas pertenecientes al grupo de Manuel Flores Silva, retornaba al país en medio de gran expectativa, con un puerto bloqueado por las fuerzas represivas, y todo el despliegue militar y policial en las calles, tratando con su siniestra presencia, amedrentar a un pueblo que les estaba “gritando” que se tenían que ir porque estaban dispuestos a terminar con la dictadura. Ese día, más de uno de los dictadores, deben haber comprendido, que su suerte ya estaba echada. Uruguay vivía en la tensión, donde entre los muchos presos políticos, proscriptos, entre ellos el Gral. Seregni, los uruguayos cada día se animaban más a agruparse, a cacerolear, a manifestar su repudio al régimen.
Wilson Ferreira Aldunate nació en Nico Pérez el 28 de enero de 1919. Político blanco de gran nivel, opositor duro de los gobiernos de Jorge Pacheco Areco y Juan María Bordaberry. Cuando estalló el Golpe de Estado el 27 de junio de 1973 se exilió, primero en Buenos Aires, hasta los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor “Toba” Gutiérrez Ruiz, a quienes fuerzas combinadas de las dictaduras que asolaban Argentina y Uruguay, a los tres compatriotas decidieron asesinarlos. Wilson se escapó milagrosamente, porque en el momento que lo fueron a buscar no se encontraba donde estaba alojado, refugiándose en la Embajada de Austria, para luego escapar de la Argentina a un exilio ya más lejano de su patria y también prolongado. Distinta suerte corrieron Zelmar y el Toba que fueran asesinados vilmente. Wilson en el exterior, no descansó un solo día, intentando que se pusiera fin a la dictadura militar en Uruguay y la combatió en todos los ámbitos posibles a nivel internacional.
Su retorno
El 16 de junio de 1984 Ferreira retornó de su exilio cruzando el Río de la Plata desde Buenos Aires en el Vapor de la Carrera. Entre los pasajeros que lo acompañaban se contaban Gustavo Borsari, Germán Araújo, José Claudio Williman,Alberto Volonté, Juan Martín Posadas, Gonzalo Aguirre, Walter Santoro, Carlos Luppi, Ana Lía Piñeyrúa, Pablo García Pintos, Carlos Julio Pereyra, Wilson Elso Goñi, Alem García, Matilde Rodríguez Larreta, Ignacio de Posadas, Daniel García Pintos, el escritor Enrique Estrázulas, el cantante Pablo Estramín y los periodistas Aníbal Steffen y Hugo Modino, entre otros.
En un dispositivo de guerra para impedir el contacto del líder con la multitud que lo esperaba, y ante insistentes rumores que presagiaban una revuelta civil, fue apresado por los militares y trasladado en helicóptero hasta el cuartel de Trinidad, donde permaneció encarcelado durante toda la campaña electoral que restableció la democracia, y excluido de participar en las elecciones.
Liberado el 30 de noviembre de 1984, una caravana multitudinaria lo condujo hasta Montevideo. Entrada la madrugada del 1 de diciembre, Wilson Ferreira llegó a la Explanada Municipal, donde el Partido Nacional había organizado un acto de bienvenida al que se sumaron simpatizantes de todas las esferas políticas. En una de las concentraciones políticas más recordadas de la historia uruguaya, Ferreira sorprendió por su postura tras las elecciones que acababa de ganar el Partido Colorado (primera presidencia de Julio María Sanguinetti), en la que no asumió un actitud de revancha y anunció su apoyo al gobierno democráticamente electo, acuñando el término «gobernabilidad» para resumir su postura.
